Una gran oportunidad para nuestra sociedad
¿Cómo surgió la iniciativa de Gobierno Abierto en la ciudad?
Por un lado, es la continuación natural de un trabajo que empezó en 2008 dándole fuerte impulso a las nuevas herramientas digitales y explorando la participación ciudadana en este terreno. Y, por otro lado, con la creación del Ministerio de Modernización, que entre otras cosas nucleaba las áreas de tecnología, resultó el ámbito natural para trabajar en este tema, su carácter transversal a todo el gobierno ayudó mucho en este sentido. Fue clave el respaldo de las autoridades. Aunque aún son políticas públicas emergentes, esta gestión siempre se caracterizó por empujar la innovación y la tecnología.
¿Qué significa para usted la filosofía y práctica de «Open Data» y cómo se ha apropiado de ese significado en su área de trabajo?
Los datos abiertos son una gran oportunidad para nuestra sociedad. Representan evolución e inteligencia colectiva. Promueven un nuevo modelo para el consumo de la información y permiten que disciplinas de todo tipo puedan reutilizar los datos y crear nuevos productos e ideas.
Desde el Gobierno lo entendemos como un nuevo estándar y se alinea con el concepto de «gobierno como plataforma», imaginando en el futuro una gran API del gobierno para acceder programáticamente a todos los datos. Es un largo camino pero es el único camino.
¿Podría contarnos sobre los principales proyectos de gobierno abierto que está llevando a cabo?
El plan de gobierno abierto se lanzó en 2012 y tenía dos pilares de trabajo bien claros: por un lado crear un catálogo de datos abiertos (data.buenosaires.gob.ar) y, por otro, una comunidad alrededor del mismo.
Sabíamos que periodistas, programadores y los sectores académicos eran clave para transformar los datos en herramientas útiles para los ciudadanos.
Hicimos el primer hackaton organizado por un gobierno en Argentina, con todo el desafío que eso representaba. Hoy vemos que más ciudades y provincias, incluso el gobierno nacional se animan y siguen la tendencia y eso demuestra un crecimiento del movimiento abierto.
También lanzamos dos concursos de aplicaciones basados en el catálogo de datos, siempre con la idea de generar productos útiles para la ciudadanía usando datos del Estado. Lanzamos este año un espacio de Laboratorio que nos permite trabajar con las ideas más innovadoras que puedan venir de la ciudadanía pero también acelerar aquellas que vienen del Estado.
¿Qué balance hace del “Buenos Aires Hackatón” realizado recientemente en Ciudad Cultural Konex, en el cual participaron alumnos de la Maestría en Data Mining?
Estamos felices. Fue el más grande y diverso que hicimos hasta ahora. Ya no sólo trabajamos en aplicaciones sino también en prototipos de diseño industrial, infografías y análisis de datos. El hackatón es tan bueno como la gente que viene, y mientras más variados los perfiles de los participantes los resultados pueden ser extraordinarios. Recordemos que se prototipea una idea en menos de 48 horas. Contamos además ahora con un espacio de laboratorio dentro del equipo de Gobierno Abierto que nos permite incubar y acelerar las ideas que salen del hackatón para poder probar su implementación. Acá es clave aceptar la falla como parte natural de un proceso. Fallar lo más rápido posible para aprender y mejorar.
Por último, una breve reflexión: más de 90 países cuentan con leyes de acceso a la información, garantizando el derecho de los ciudadanos a los datos públicos. Estados Unidos, por ejemplo, ya tiene un marco regulatorio en datos abiertos. ¿Qué considera que faltaría en Argentina, especialmente a nivel legislativo?
Falta una Ley de Acceso a la Información. No hay Gobierno Abierto posible si los ciudadanos no tienen primero una herramienta con este peso. Es un derecho humano. Luego podemos empezar a hablar de legislación para datos abiertos, que cada vez va a resultar más necesaria para empujar las agendas del gobierno, las empresas, la academia y la sociedad civil hacia una mayor apertura.

